Lo que defendemos
El cambio agéntico es real, y es una verdadera oportunidad. Afecta a nuestras organizaciones en profundidad y transforma cómo trabajamos y cómo trabajamos juntos. Usamos estas herramientas cada día y disfrutamos usándolas.
Lo que sí sabemos es que no va de tooling, ni de tokens, ni de ninguna otra métrica de producción que resulte fácil de medir. Va de construir organizaciones mejores y más sanas, que ofrezcan mejores productos y servicios, y donde la gente común prospere. Eso es lo que importa.
Cada organización es única por cómo fue construida y por lo que busca. Nosotros dirigimos nuestras organizaciones, y se nos juzga por lo que nos importa a nosotros — nuestros clientes, empleados y demás partes interesadas.
Por eso, para nosotros hay algo que no es negociable: el cambio agéntico ocurre en nuestros términos y optimiza aquello que valoramos — no en los términos de los proveedores de IA ni del hype en torno a los modelos de IA.
Hacia dónde nos movemos
Las organizaciones de ingeniería de producto que se aferran a la calidad sostenible, al valor para el cliente y a una alta adaptabilidad realizan los siguientes cambios estratégicos, con la IA como palanca para facilitarlos:
-
especialistasspecialistsartesanoscraftspeople
Permitir que los ingenieros de producto pasen de ser especialistas estrechos, de cadena de montaje, a artesanos de extremo a extremo — con la IA cubriendo los huecos de especialidad y ofreciendo la recualificación necesaria para entrar en nuevos dominios.
-
intermediariosproxiesusuariosusers
Poner fin al teléfono escacharrado a través de mánagers intermediarios y a la era del «IT encerrado en el sótano» — y situar en su lugar a los ingenieros de producto a distancia cero de clientes y usuarios, para empatizar, analizar y sintetizar de primera mano.
-
producciónoutputresultadosoutcomes
Elevar a los ingenieros de producto de ser medidos por su producción a hacerse cargo del ciclo de valor completo — asegurando un impacto real en los clientes, experimentando y corrigiendo el rumbo a medida que llegan las evidencias.
Estos cambios no son nuevos. Estaban bien documentados y recomendados mucho antes de la actual ola de IA. La IA no cambia por qué importan estos cambios. Los hace más factibles, más relevantes y más urgentes.
Ahora bien, qué cambios asume tu organización es cosa tuya. Lo que importa es que sean estratégicos y no cortos de miras — que sirvan a la organización que quieres tener dentro de años, y no a las cifras que el FOMO te haría perseguir este trimestre.
Lo que nos negamos a aceptar
Los laboratorios de frontera optimizan la adopción de sus productos, y el FOMO es la palanca más fuerte de la que tiran sobre nosotros. Quizá sea una estrategia de negocio legítima, pero es la suya, no la nuestra.
Para que el cambio siga siendo sano, diga lo que diga el hype, hay tres cosas que no canjearemos por ganancias a corto plazo:
-
juicio perdidolost judgmenteficienciaefficiency
No equiparamos la pérdida del juicio — sobre el código, el diseño, la arquitectura, las funcionalidades, el valor o el gusto — con la eficiencia.
-
dependencia del proveedorvendor dependenceprogresoprogress
No aceptamos como progreso la dependencia de los proveedores de IA — de sus modelos, de su tooling y de los ciclos de vida que proponen.
-
volumen de producciónoutput volumecapacidadcapability
No confundimos más producción — más código, funcionalidades o tokens — con una organización más capaz.
En resumen, no dejamos que el hype de la IA desplace el pensamiento a largo plazo sobre nuestras organizaciones y sobre lo que es bueno para nuestra gente y nuestros negocios. Por eso decimos: «Primero el diseño organizativo, después la IA.» Partimos de los cambios de arriba y luego usamos la IA, y otros medios, para hacerlos realidad.
¿Qué sigue?
¿Quieres contribuir?
Propón mejoras. Comparte esta página. Pon estas ideas a trabajar en tu organización.